Airbnb se presentó con el mensaje filantrópico de la economía colaborativa. Rápidamente, conquistó los corazones y los bolsillos del púbico millennial y causo una conmoción en el sector del alojamiento turístico. Ahora está demostrando ser un modelo tóxico en muchos aspectos. Su oferta líquida masificada se descontrola en los barrios turísticos agravando los problemas de acceso a la vivienda. Permite a sus anfitriones hacer todo tipo de ilegalidades y gana dinero con ellas cobrándolo en Irlanda para llevárselo a paraísos fiscales …

Pero más tarde o mas temprano, el perturbador acaba siendo perturbado. Es el fatalismo del dilema del innovador: siempre aparecerá alguien con una solución más low-cost y disruptiva que la tuya dispuesto quedarse con tu mercado. Justo cuando la utopía colaborativa había perdido fuelle, aparece otra para sustituirla:  el mundo descentralizado sin bancos ni intermediarios de Blockchain.

Utopía y oro

Parece que Airbnb no son los únicos en San Francisco aficionados a mezclar los negocios y el flower power. En la ciudad que les vio nacer y crecer les ha salido un rival que también tiene un plan para convertir en dinero una utopía. Y les ha declarado la guerra expresamente. Las armas que tiene pensado utilizar: protocolos basados en la tecnología Blockchain y el nuevo oro digital de las criptodivisas. Con ellos se está intentando crear una red descentralizada de alquiler turístico que no esté controlada por ninguna empresa. 

El proyecto se llama Beenest y de momento ha cumplido con todos los requisitos que una startup necesita allí hoy para levantar 5 millones de dólares en una ICO:

La oferta pública para comprar sus títulos también ha estado a la altura de todos los tópicos que se esperan en un evento así. Alguien les hackeó su lista de correos y desvió fondos en una acción de phishing por valor de más de la mitad de lo recaudado en la campaña oficial. Aun así, ningún problema para llegar a obtener la suma que se habían marcado como objetivo.

¿Donde estabais entonces?

El equipo de Beenest son veteranos del ambiente tecnológico de Silicon Valley. Anuncian haber trabajado en Uber, Google y similares.

Dicen que quieren acabar con esos gigantes corporativos por comportarse como injustos monopolios digitales. ¿Es que cuando trabajaban allí no se daban cuenta?. ¿Acaso no se enteraron de que había mucha gente denunciándolo desde hacía años?. Nunca es tarde, pero que no se extrañen si ahora desconfiamos de su giro anarquista.

La des-intermediación fake de Airbnb

Para evitar responsabilidades Airbnb siempre ha afirmado ser una empresa tecnológica en lugar de un intermediario turístico. Evidentemente eso no es cierto y decirlo no cambia el carácter de su verdadera actividad. Actuando así, no ha conseguido dejar de ser un intermediario, sino que se ha convertido en uno irresponsable.

Mientras contaba la historia de un mundo horizontal donde todo se comparte, Airbnb construía una corporación vertical. En ella las normas de la plataforma en la que se relacionan los usuarios se dictan desde arriba. Desde esta posición podría haber colaborado con las autoridades locales para ayudarles a cumplir sus objetivos de planificación urbanística y turística. Ese no fue el camino que eligió. Prefirió combatir las regulaciones y enfrentarse a los ayuntamientos.

¿Un Airbnb con Blockchain?

Ahora es posible que este tipo de intermediarios ya no sean necesarios. Blockchain promete ser la verdadera des-intermediación. Con ella en teoría se puede crear una red de alquiler turístico que nadie controla con una aplicación descentralizada construida sobre la plataforma Ethereum. Se gestionaría ella sola con contratos inteligentes autoejecutables. 

Parece que este es el camino hacia el que apuntan desde Beenest. Sin embargo, leyendo su documentación me quedan muchas dudas de como y porqué quieren hacerlo.

Hay que tener claro que la tecnología de la que hablamos es experimental y está teniendo muchos problemas para poder aplicarse, como decíamos en este otro artículo. No se sabe muy bien como lo piensan hacer en Beenest. Se limitan a mencionar que esperan utilizar los llamados “protocolos de segunda capa”, pero todavía no se sabe si sirven realmente.

Es posible que en el fondo estén pensando en prescindir de la parte más complicada de la nueva tecnología y crear una Blockchain privada. En ese caso, toda la retórica sobre la descentralización esta demás. Ellos serían los que controlan la nueva plataforma lo mismo que Airbnb la suya.

Al leer la presentación del proyecto hay algo que realmente me llama la atención. En su ciudad el precio de la vivienda y los fenómenos de desplazamiento de vecinos son problemas muy graves que Airbnb ha aumentado. El equipo no dedica ni una sola línea a explicar como tienen previsto afrontarlos. Es un tipo de insensibilidad social que comparten con esos a quienes tanto critican.

Estoy de acuerdo con ellos en la preocupación por los monopolios digitales y la necesidad de sustituirlos. Pero no por más de lo mismo. Su proyecto también tiene vocación global. ¿Como esperan que se adapte a las diferentes necesidades y regulaciones locales que existen en un mundo complejo?. ¿Se puede conseguir eso con smart contracts?.

Los monopolios digitales nunca les molestaron demasiado a los del ambiente tecnológico. Ellos los crearon, apoyaron y justificaron. Esta aversión repentina que exhiben ahora es un poco sospechosa. Suena a la misma ambición irresponsable vestida de movimiento libertario de antes.