Hace unos años era difícil encontrar cualquier noticia sobre apartamentos turísticos en la prensa, ahora, sin embargo, hay semanas en las que prácticamente no hay tiempo para leer todo lo que se publica sobre el tema. La semana pasada fue una de esas, debido a que la guerra entre apartamentos y hoteles está en pleno apogeo, y debido también, a que todos los fenómenos relacionados con el P2P y la economía compartida empiezan a despertar mucho interés.

De todo lo que he leído estos días, hay dos cosas que me parece muy interesante relacionar por que, puestas una junto a otra, pienso que arrojan una luz muy clarificadora.

La economía colaborativa favorece la innovación.

Por un lado la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia ha publicado un post muy interesante en su blog. En el se dan recomendaciones de como se debería enfocar y regular los fenómenos de la economía colaborativa. Lo que se dice en el post es que los modelos de economía colaborativa aportan ventajas innegables, entre ellas: “efectos favorables para la competencia, que obligan a los proveedores tradicionales a innovar y a reducir sus márgenes y precios” lo cual es bueno para el consumidor, como vengo defendiendo siempre en este blog.

Prohibir es peligroso para el interés general.

A la hora de regular estos fenómenos lo que se dice es que “una regulación innecesaria o desproporcionada perjudicaría a los consumidores y al interés general, además de suponer un obstáculo a la competencia efectiva”.

En algunos casos la solución óptima podría ser la ausencia de regulación o incluso, en lugar de poner requisitos a los nuevos entrantes, reducir los requisitos para los operadores tradicionales, si estos son innecesarios o desproporcionados. En todo caso, “Si se da una respuesta regulatoria, se debe primar el interés general, no el interés de un grupo de operadores económicos”.

Sobre prohibir las cosas por decreto me gustaría citar literalmente lo que dice el presidente de la CNMC: “las respuestas deben ser proporcionales al problema (…), prohibir es una herramienta excesivamente fácil” y que requiere “especial cuidado”.

Madrid prohíbe el alquiler de apartamentos por menos de 5 días.

La otra noticia que quiero relacionar con lo anterior es acerca de la normativa de apartamentos turísticos en Madrid, donde se ha decidido incluir una prohibición de alquilarlos para estancias de menos de 5 días. Esta prohibición es aplaudida por los hoteleros y muy criticada por el sector de apartamentos.

Aunque la estancia media en un apartamento es algo superior que la estancia en hoteles, todavía está por debajo de las 4 noches y esas estancias de entre 1 y 4 noches que han sido vetadas en Madrid, son muy importantes para quienes alquilan apartamentos, por que constituyen un porcentaje muy alto de sus reservas.

Posibles efectos de la prohibición para los consumidores y el interés general.

El decreto está supuestamente pensado para defender los derechos del consumidor de este tipo de alojamiento y para promover la calidad en el sector.

Sin embargo, creo que se puede esperar un efecto contrario sobre el consumidor y la calidad. El motivo es que los hoteles de Madrid, al estar protegidos por esta prohibición, tienen menos incentivos para innovar y adaptarse a los nuevos gustos de los que viajan. Gracias a esto, el consumidor no va a encontrar nuevos o mejores servicios en hoteles o precios más bajos que podrían surgir por la competencia del alquiler extra hotelero.

Tampoco creo que el interés general se esté teniendo en cuenta al aprobar esta norma:

El ciudadano se va a ver excluido de la posibilidad de participar del beneficio del alojamiento turístico. Hay quienes sacan un rendimiento interesante alquilando una segunda residencia como apartamento turístico y hay quienes llegan a fin de mes gracias a que alquilan una habitación en las plataformas de alquiler p2p.  Ahora, la mayor parte de los beneficios turísticos irán a los hoteles gracias al decreto.

Madrid como destino turístico verá reducida su oferta de alojamiento, precisamente en aquel tipo donde el crecimiento internacional de la demanda es mayor, lo cual puede provocar una disminución del número de visitantes. Una familia que quiera alojarse un fin de semana largo en un apartamento para ahorrar, o por que les gusta, no elegirá Madrid como destino.

Además, el cliente de apartamentos consume en comercios locales para aprovisionarse los cuales, debido a la prohibición, tampoco van a participar en  una porción del gasto turístico que les resultaría muy interesante.

Ni creo que de cara los vecinos de un apartamento turístico con problemas de convivencia esta prohibición facilite las cosas ya que es incontrolable. Demostrar que un apartamento se está alquilando por menos de tres días no creo que sea fácil y posiblemente los expedientes que puedan abrirse por esta causa presenten muchas complicaciones.

También me cuesta encontrar coherencia en esta medida con la gran defensa de los beneficios de la competencia que hace la comunidad de Madrid en otros ámbitos mucho más controvertidos que el turismo, como en el caso de la defensa de la gestión privada de la sanidad, que muchos creen que debería de permanecer como un servicio básico que gestiona la administración. No entiendo como la competencia es tan buena en los hospitales pero no en el caso de los hoteles.

En todo caso, y como reflexión final sobre esto que estoy comentando, creo que las formas de reaccionar de algunas administraciones para la nueva realidad económica de la economía compartida no son adecuadas. Es una realidad distinta y no encajan las mismas regulaciones que para sectores tradicionales. Creo que es razonable esperar que dentro de no mucho tiempo, aparezcan nuevas normas o que se introduzcan cambios en las normas actuales o en las que están surgiendo ahora.

Imagen: Airbnb Madrid.