El Decrecimiento Turístico es la receta contra los efectos del turismo masivo que proponen algunas asociaciones ciudadanas  y formaciones políticas de Barcelona.

Un planteamiento provocador y un gran tabú para la mentalidad de la mayoría que nunca cuestiona la lógica de mercado dominante. Sin embargo, ya ha sido tímidamente recogido en una norma municipal del ayuntamiento. El nuevo Plan Especial Urbanístico de Alojamiento Turístico contempla una zona de decrecimiento en el área de mayor saturación de alojamientos de la ciudad.

Resultados medibles 

¿En que consiste exactamente ese decrecimiento turístico? ¿Que medidas se proponen para conseguirlo?. La Asamblea de Barrios por un Turismo Sostenible de Barcelona -ABTS- es una de las más visibles defensoras del decrecimiento turístico en la ciudad. Las intervenciones públicas de sus representantes son una buena forma de saber que hay detrás de este controvertido planteamiento. A continuación se recogen algunos de los argumentos y propuestas de la ABTS.

El turismo sostenible y el turismo responsable son dos conceptos que suenan bien y que tienen buenas intenciones. Sin embargo, cuando la industria turística los hace suyos, los introduce en su discurso pero no en su actuación. Se apropia de ellos y los deja sin contenido real. Si el turismo esta siendo o no sostenible, no puede medirse de forma clara.

Pero si que se puede medir el decrecimiento. Su objetivo es reducir el turismo y esto se puede comprobar con números y datos concretos. Al contrario que la sostenibilidad, el decrecimiento es algo objetivable.

Líneas de actuación

Algunas líneas de actuación que propone la ABTS para conseguir el decrecimiento turístico en la ciudad:

-Dejar de dedicar dinero púbico para favorecer una actividad privada con poco retorno social como el turismo

Como ejemplo proponen hacer desaparecer a Barcelona Turisme y sustituirlo por otro tipo de ente que no esté centrado en la promoción turística. El ayuntamiento ha creado el Consejo de Turismo y Ciudad con representantes del sector y de la ciudadanía. Sin embargo, no ha dejado de destinar fondos a Barcelona Turisme. Un consorcio público-privado poco transparente sin representación del ciudadano.

-Utilizar la fiscalizad al turismo para reducirlo

Actualmente existe una tasa turística que recauda poco dinero que luego se utiliza para hacer promoción turística. Para revertir los daños y problemas que provoca el turismo, habría que recaudar más y destinarlo a ellos. Tambien, el agua y la electricidad que consumen los turistas podrían estar más gravadas.

-Evitar algunas formas de subvención encubierta de las que disfruta el turismo

El turismo dejaría de ser una actividad tan atractiva si valiese todo lo que cuesta.
El sector público acaba haciéndose cargo de pagar la cuenta de las externalidades negativas que provoca. Se le subvenciona cuando el ayuntamiento se hace cargo de la limpieza de los grandes eventos. También, permitir un salario turístico excesivamente bajo acaba subvencionando al turismo. Su baja cotización a la larga cuesta caro al presupuesto público en prestaciones.

-Utilizar la regulación urbanística para decrecer el turismo

La limitación de las licencias hoteleras, de alquiler vacacional o de otras actividades turísticas es una herramienta para decrecer el turismo. El PEUAT ha introducido casi simbólicamente esta idea en la planificación urbanística. Aunque esto podría llevarse más lejos para conseguir disminuir la presión turística de los lugares más congestionados.

-Debatir el modelo de ciudad hacia el que se quiere ir

El turismo está dejando de ser incuestionable como lo venía siendo hasta ahora. El crecimiento turístico ya no puede ser considerado un fin en si mismo. Ahora la ciudadanía empieza a preguntarse para quienes y a costa de quienes se está creciendo. La economía cooperativa, social y solidaria es el modelo que se propone desde la ABTS como alternativa.

Decrecimiento o barbarie

PEUAT o barbarie. Así se resumía la tensión que se respiraba en el ambiente al final de las negociaciones para aprobar in extremis el plan municipal que regula los alojamientos turísticos. Sin él, las licencias de hoteles y apartamentos turísticos volverían a inundar Barcelona. La ABTS recupera esa frase revolucionaria con un toque de ironía y la modifica para defender la reducción controlada del turismo en Barcelona: decrecimiento o barbarie. 

En los estudios de turismo clásico, los destinos turísticos evolucionan en un ciclo de desarrollo, estancamiento y declive. Sin embargo, las previsiones del sector público y privado en Barcelona parece que contemplan un escenario de crecimiento perpetuo. Los que defienden el decrecimiento prefieren anticiparse y disminuir de forma programada el papel y la dependencia del turismo en la economía local. Cuando el turismo se estanque o disminuya por su propio píe, las consecuencias serán mucho peores si no existe un planteamiento previo. 

Imagen ¿Que habrá al otro lado?. Licencia CC. Autor Jaime Juan en Flickr.