Es probable que ya hayas leído algo acerca del Dragon Khan en el que parece estar subido el Bitcoin últimamente. Entretenidos con las historias de los que se han hecho millonarios en el casino de las criptodivisas quizás estemos dejando pasar por alto el verdadero debate. Independientemente de si Bitcoin es o no una burbuja y si fracasará como moneda o dejará de hacerlo, hay otro asunto de fondo que es mucho más interesante. Hay algunos que dicen que la cadena de bloques (Blockchain), que se inventó para crear Bitcoin, es una tecnología que va a cambiarlo todo. ¿Es eso cierto?.¿Estamos a las puertas de otra revolución digital?. ¿Es el comienzo de una nueva Internet totalmente descentralizada –distribuida, para ser más precisos-?.

Blockchain se presenta como el futuro. De momento es un mundo excesivo lleno de promesas alucinantes. Sus defensores afirman que estamos ante un cambio enorme que está todavía en su infancia. Aunque también es posible que acabe no siendo para tanto. Lo único que tenemos para ver el futuro es el presente. Mejor que hacerlo en una bola de cristal, ahora mismo en este tema hay tres tipos de asuntos a los que mirar:

  • Asuntos de escalabilidad.
  • De gobernanza.
  • Y de economía/ecología de los datos.

Los fanáticos de la encriptación dicen que los están solucionando. No se si es del todo cierto. A continuación intentaremos descubrirlo.

Desmitificando Blockchain

En lugar de una tecnología nueva Blockchain es un mix de protocolos que ya existían que se han combinado para lograr un registro de transacciones totalmente fiable que nadie puede modificar maliciosamente. Para ello se ha optado por una estructura de red distribuida y varias funciones de seguridad que protegen los datos e incentivan la participación. Básicamente son dos: una función criptográfica y una prueba de implicación en el sistema. En el caso de Bitcoin por ejemplo, el primero es un acertijo criptográfico basado en una función Sha-256d y el segundo un protocolo que se denomina Prueba de Trabajo.

Todo suena muy futurista pero en el fondo no lo es tanto. Si quitas la retórica utópica que a veces acompaña a las novedades tecnológicas se ve con otros ojos. En España, cuando quieres inscribir una operación importante en el registro de la propiedad o mercantil tienes que pasar antes por el notario. En Blockchain pasa algo parecido. Pensemos en la cadena de bloques como el notario universal que mantiene un registro inmutable que da fe de todas las transacciones. Para que nadie pueda alterarlo, no hay un registro central donde se almacenan lo datos. ¿Donde se encuentran entonces?.

Ejército de notarios

En su lugar, hay un ejército de varios miles de notarios que mantienen actualizada una copia completa cada uno. Para que esos notarios se impliquen y no hagan trampas, se utilizan protocolos como el de Prueba de Trabajo.

Cuando dos usuarios de Bitcoin anuncian que quieren hacer una transacción, el sistema le asocia algo parecido a una contraseña y la convierte en un acertijo matemático. Luego organiza una competición con premio para el notario ganador que lo solucione. El minero -que es como en realidad se le llama al notario- gasta tiempo, capacidad de calculo y electricidad para ser el primero en anunciar que lo ha conseguido. El ganador es el que valida la operación, la sella, la inscribe en la cadena del registro y recibe la recompensa.

Detrás de la prueba de trabajo hay un principio parecido al de esos molestos captchas que aparecen en webs que exigen que hagas algo para demostrar que no eres un robot. Los mineros de Bitcoin son en el fondo un ejército de ordenadores dedicado a solucionar complejos captchas. Las operaciones que tienen que hacer son algo más sofisticadas, pero la filosofía es parecida: exigir un trámite formal para intervenir en el sistema.  En parte recuerda también al derecho registral que garantiza la veracidad de lo que se inscribe en los registros públicos. Se trata básicamente de aumentar la burocracia para conseguir seguridad. 

El principio que late en Blockchain se podría resumir en: ralentizar el sistema para ganar seguridad; sacrificar eficiencia -en tiempo y coste- por fiabilidad; duplicar y esparcir los datos para protegerlos.

Blockchain en el fondo es como ir al notario. Todo es lento, complicado y caro (al menos de momento), pero sirve para dar fe. ¿A que visto así no parece algo tan revolucionario y futurista?.

Bitcoin ya va necesitando un apaño

Los problemas de escalabilidad que tiene Bitcoin debido a estar diseñada como acabamos de describir se están haciendo cada vez más evidentes. Cuanto más crece, las transacciones se hacen más lentas y caras. Tanto que la aplicación ya se considera inservible para operar con cantidades pequeñas. La propia web oficial de la comunidad Bitcoin se ha actualizado recientemente y ha abandonado dos de sus afirmaciones originales. En su versión en inglés, ha dejado de anunciar que las transacciones con Bitcoin son rápidas y baratas.

Usuarios de Reddit obligan a Bitcoin a corregir su web oficial.

Bitcoin ni rápida ni barata. Usuarios de Reddit obligaron a actualizar la web oficial.

Los entendidos se dividen entre los que que buscan un apaño para arreglar Bitcoin o una alternativa para sustituirla. La red relámpago, por ejemplo, es una propuesta de apaño. Consiste en mantener una cuenta privada de operaciones de pequeño volumen entre los usuarios que solo la suben a la cadena de bloques en el momento necesario. De esta forma la criptomoneda se reserva para transacciones importantes.

Ethereum, ¿La alternativa a Bitoin?

Por su parte, Ethereum el principal rival de Bitcoin, planea dejar de utilizar el protocolo Prueba de Trabajo que muchos ya consideran obsoleto. El candidato a sustituirlo se llama Prueba de Participación donde validar no depende de la cantidad de trabajo invertida por el minero, sino de la de monedas que tiene acumuladas. Pero aunque el nuevo protocolo mejore algunas de las limitaciones del anterior, los problemas de escalabilidad de Bitcoin son un chiste comparados con los de Ethereum.

Se trata de una plataforma basada en Blockchain sobre la que se están montando todo tipo de aplicaciones no solo criptodivisas. En teoría contratos, organizaciones, redes sociales… todo en el futuro se organizará con Blockchain gracias a Ethereum. Pero de momento, está muy lejos de conseguir la capacidad de transacción que tiene, por ejemplo, Visa. (15 transacciones por segundo Ethereum / 440.000 Visa). Lo que sucede es que Ethereum no solo necesita alcanzar la capacidad de intercambio de un medio de pago, sino prácticamente la de toda Internet. Es a lo que se llama la cuestión de latencia de una estructura distribuida. En un entorno donde se busca la respuesta a tiempo real, Blockchain tiene que mejorarla sensiblemente. Sino no lo hace, no servirá para tantas cosas como afirma. 

En Ethereum es donde se inventaron los contratos inteligentes. Centenares de dApps (aplicaciones descentralizadas) han anunciado que van a utilizarlos para revolucionarlo todo. Pero de nuevo en este caso, la tecnología fundacional ya necesita algún apaño para llegar a ser algo más que un bonito sueño. Se están probando soluciones de segunda capa como Raiden o Plasma y otras que se aplican a la capa base como Sharding a ver si se consigue que el invento eche a rodar.

Guerra de mineros

En el mundo de Blockchain, las cuestiones de gobernanza no tienen mejor aspecto que las de escalabilidad. Si miras de cerca en seguida te das cuenta de que la llamada criptocomunidad es en realidad una guerra civil permanente. Aunque hablemos de entornos que utilizan código abierto, siempre existe un núcleo de programacion que solo pueden tocar unas pocas personas. Es probable que con el tiempo ese código vaya dando señales de que no es perfecto y necesite algún tipo de modificación. Pero en una red distribuida, son los mineros los que deciden si aceptan las actualizaciones o siguen ejecutando la versión anterior. Al contrario que en una empresa, estos procesos de adopción son de cara al público, lo cual no los convierte necesariamente en espectáculos edificantes.

En un ambiente donde abundan los fanaticos e integristas, la bronca es permanente. Los cambios -llamados bifurcaciones– para aumentar el tamaño de los bloques en Bitcoin tienen enfrentada a la comunidad desde 2015. Lo mismo que las bifurcaciones para solucionar hackeos millonarios en las Daos y carteras digitales de Ethereum. Han llegado a dividir la iniciativa en tres códigos que van cada uno por su lado: Ethereum, Ethereum Classic y Ethereum Classic Classic. Los mineros que han de implementar esos cambios son conocidos por su oportunismo y su mala leche. Parece un poco ingenuo esperar que un sistema evolucione adaptándose a los tiempos con un modelo de gobernanza como ese.

Epidemia de hackers

Se habla ingenuamente de que Blockchain no se pude hackear. De momento esto es solo cierto para el registro principal de datos. Al estar desperdigado por la red, está siendo resistente. Pero en todo lo demás el hackeo es una epidemia.

Los monederos, las Daos, las Icos. Todo ha sido atacado desviando muchos fondos. El joven que le cobra más de 3000 dólares al fundador de Boingboing por recuperar 30.000 dólares en bitcoins de un monedero digital supuestamente diseñado “a prueba de balas”, podría ser un personaje de la nueva temporada de Silicon Valley, pero es muy real.

Fallo eléctrico

Apoyar Blockchain tal y como la conocemos hoy en día es pasar por alto cualquier consideración ecológica de como se deberían de tratar los datos. En relación a ellos, hay algunos aspectos éticos que a veces pasamos por alto. Para que podamos ver vídeos de una rata que se ducha, necesitamos que haya un centro de datos calentando la atmósfera del polo norte. Es allí donde lo tiene Facebook para ahorrarse gastos en refrigeración.

El protocolo de prueba de trabajo de Blockchain hace que las aplicaciones que lo utilizan sean muy ineficientes energéticamente. Se dice que para que exista esta criptomoneda actualmente se necesita la misma electricidad que varios países europeos a la vez o que una sola transacción necesita la misma electricidad que tu casa una semana.

Las granjas de mineros necesitan estar localizadas en lugares donde la electricidad es muy barata. Apartadas zonas de interior en china, donde la electricidad se produce con carbón altamente contaminante, son las preferidas.

La manía distribuida

La idea de convertir Internet en una red distribuida también desafía la lógica de la economía de los datos. Blockchain no se conforma con ser un registro de transacciones para monedas digitales. Hay proyectos que piensan utilizarla para redes sociales o plataformas de alojamiento turístico, entre otras muchas cosas.

¿De verdad es una buena idea que todos los datos se alojen en miles de copias desperdigadas y no en un solo lugar?. ¿Cuantos centros de datos en el polo norte necesitaremos esparcir por la red?. ¿Quien los va a pagar y como?. Durante mucho tiempo hemos construido grandes edificios de paredes de cristal que son extremadamente costosos para climatizar. Se proyectaron como si la energía fuese inagotable, ilimitada y barata. Ahora sabemos que no lo es.

En Blockchain existe ese mismo impulso retrógrado. Se actúa como si la capacidad de cálculo o de almacenamiento en la red fuesen ilimitados. Pero son escasos. Deberíamos de empezar a rechazar el mensaje de que la Internet distribuida es una solución mágica para todos los problemas del mundo.

El  casino de Blockchain 

Nada de lo que acabamos de decir parece importar demasiado en medio de la típica epidemia de fiebre del oro. La pérdida del 50% del valor de Bitcoin en unas semanas se debe, según los expertos, a las intenciones de regular las criptodivisas que han anunciado gobiernos como el chino o Sur-coreano. Detalles como que estamos frente a una tecnología que se basa en un protocolo obsoleto, que su modelo de gobernanza le impide evolucionar, que es insostenible energéticamente o que su operativa es muy cara, no interesan a los que están apostando en el casino de Bitcoin.

Lo mismo sucede con las ICOS, esa nueva forma de financiar proyectos basados en la cadena de bloques que están en fase embrionaria. En ellas se ofrecen títulos digitales (Tokens) que permitirán beneficiarse de los éxitos futuros del proyecto -si algún día los tiene-. Pero la mayor parte de esos proyectos están basados en Ethereum, una plataforma que tiene por diseño tantas limitaciones como su antecesora o más. 

A día de hoy Blockchain se ha convertido en una palabra mágica. La están utilizando para parecer atractivos nuevos proyectos que consisten en apenas un pdf y poco más. También startups estancadas para conseguir la financiación que ya no encontraban en los fondos de capital riesgo. Una marca de refrescos o un dinosaurio como Kodak se han revalorizado con solo asociar la idea del Blockchain a su marca. 

Tercera Generación de Blockchains

Blockchain se presentó como una tecnología que permite imaginar un mundo sin intermediarios. Como la nueva Internet descentralizada que sustituiría a los monopolíos de bancos y plataformas digitales. ¿Es cierto entonces todo lo que se dice de que está revolucionando Internet?. Pues de momento no lo parece. Sus promesas están muy lejos de cumplirse. 

La primera generación de cadenas de bloques (Bitcoin) y la segunda (Ethereum y su ecosistema de dApps) se encuentran a la búsqueda de soluciones que les saquen de su estancamiento. Con los fallos y limitaciones de sus predecesoras en mente ya ha aparecido una tercera generación de Blockchains. Neo, Eox o Matrixchain no buscan corregir nada, sino empezar algo nuevo.  Si las dos primeras generaciones son todavía experimentos, no quieras imaginar la tercera. 

Algunos apóstoles de la descentralización que critican la actitud monopolística de Google o Facebook suspiran en secreto por poder tomar decisiones como ellos. Muchas de las cadenas de bloques que se están probando ahora sacrifican la descentralización a cambio de gobernanza o escalabilidad. El modelo hacia el que se apunta es un multiverso con muchas Blochchains públicas y privadas diferentes conectadas entres sí. La teoría cuántica del todo que las unifica: la interoperatibilidad. 

¡Que no pare!

¿Significa esto que la gente va a dejar de invertir en Bitcoin o en aplicaciones que se basan en Ethereum?. Es poco probable. Recordemos lo que pasaba antes de la crisis financiera de 2008. Una vez que ha empezado la fiesta, nadie se la quiere perder. Mientras suena música alcista, solo hace falta un bonito nombre y el aura de prestigio de la innovación para seducir.

Seguramente tenemos Bitcoin, Ethereum y Blockchain para rato.