Nuevas Economías Digitales: de la Economía Colaborativa a la Economía de Plataforma

Infografico pizarra de economía de plataforma digital
La Economía de Plataforma Digital

Economía de Plataforma Digital

En estos últimos años han florecido varias “nuevas economías digitales” sucediéndose cada pocos meses. Todas ellas son manifestaciones de un fenómeno más amplio: la Economía de Plataforma Digital.
 
La Economía Colaborativa empezó a ha hacerse popular hace tres o cuatro años anunciando la llegada de un cambio de era.  Todos los recursos se compartirían de particular a particular con gran eficiencia por Internet. Esto sería posible gracias a nuevas posibilidades para coordinarse que iban surgiendo con el avance de las tecnologías de la información y los móviles.
 
Ese tono idealista, que acompaña a lo colaborativo, cambió cuando comenzamos a oír hablar de la Gig Economy (economía de los “bolos” o “encargos”). Mucha gente estaba ganándose un sueldo o un dinero extra ofreciéndose para hacer todo tipo de servicios. Recados, tareas domésticas, llevar a otros en coche, traducciones, modificar algoritmos, programar… Son solo unos pocos ejemplos de los trabajos con los que uno puede participar en  la Gig Economy. Para cada uno de ellos existen grandes mercados digitales internacionales (marketplaces) donde la competencia tiende a aumentar y las condiciones laborales a deteriorarse.
 
También se ha utilizado la expresión On Demand Economy (la economía bajo pedido) para referirse a servicios físicos, ofrecidos tanto por profesionales como por particulares, que el usuario permanentemente conectado espera encontrar y reservar, aquí y ahora, por medio de apps o por Internet.
 
Lo que tienen en común todas estas nuevas economías es que el papel central lo ocupan plataformas digitales que crean entornos propicios para que quien necesita algo conecte con quien lo ofrece y ponen las condiciones necesarias para que se preste el servicio o se produzca la transacción en cuestión.
 

¿Innovación, a que coste?

En el proceso imparable de la digitalización, cada vez más ámbitos y cada vez mayores porciones de la economía están pasando a desempeñarse a través de plataformas digitales. Lo que ha estado sucediendo hasta ahora, es que muchas de estas nuevas plataformas han surgido y han crecido en los márgenes de la legalidad. Los reguladores no han podido, o no han visto la necesidad de estar al día desarrollando nuevas normativas o adaptando las que se estaban quedando antiguas.
 
Al principio, al afrontar los asuntos que tienen que ver con la tecnología, lo típico es fijarse sobre todo en la parte innovadora, la creación de negocio, el efecto positivo sobre la competencia -que obliga a los operadores tradicionales a ponerse las pilas- y la aparición de nuevos servicios en el mercado -que deleitan a los clientes con altas dosis de conveniencia e inmediatez.
 
Luego, superada la fascinación inicial por la novedad, inevitablemente, va apareciendo la necesidad de hacer una reflexión acerca del modelo hacia el que nos estamos encaminando. Es ahí donde nos encontramos ahora con la economía basada en plataformas digitales: Vale que ya no necesito reservar un hotel, llamar a un taxi o contratar a un diseñador gráfico por que hay un servicio alternativo más barato, que me ofrece un particular por Internet a través de una app pero, en realidad ¿Cual es el verdadero coste?.
 

Hacia la regulación de las nuevas economías digitales

Hay signos de que ese cambio de enfoque está sucediendo en la forma de tratar el fenómeno de la economía colaborativa en la UE. Al principio quienes la defendieron fueron los se ocupan de los asuntos de la competencia (sin llegar a explicar como la acumulación del mercado en manos de grandes operadoras americanas que acaban creando situaciones de casi-monopolio es tan beneficiosa para la competencia dentro de la unión). Ahora, sin embargo, hay una verdadera preocupación por estudiar la situación de los trabajadores en la Economía Colaborativa. El Comité de Empleo y Asuntos Sociales del Parlamento Europeo ha publicado un estudio en profundidad sobre “La Situación del los trabajadores en la economía colaborativa”(en inglés). Habrá que ver si esta preocupación se acaba reflejando en la normativa comunitaria. 
 
Es probable que las plataformas digitales que llegaron las primeras, en lo que se  refiere a la legalidad, se crearon y crecieron en la jungla, lo cual les ha permitido alcanzar una posición dominante. Sin embargo, creo que cada vez parece más claro que su supervivencia a largo plazo y los derechos de los usuarios que trabajan en ellas, depende de una regulación clara y fiable. 
Acerca de Carlos García 88 Articles
Profesional del turismo desde 2001. Me interesa estar al día en las novedades y tendencias turísticas y también me gusta desarrollar en este blog una faceta de reflexión responsable y autocrítica sobre el turismo.

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