Pues si, nada menos que post-turista es la palabra que me estoy encontrando por ahí para referirse a un tipo de visitante que es posible encontrar estos días por las ciudades.

No hay que confundirle con el millenial: esto último es un rasgo demográfico definido por la edad que se aplica a toda la generación que ahora es joven y tiene entre los 20 y 30 años. El post-turista es una categoría que viene definida por los gustos y el estilo de vida.

Se trata del joven viajero que tiende a lo alternativo frente al que esta más orientado a lo mainstream. Está muy relacionado con el  hipster (si es que a estas alturas esta todavía permitido utilizar este manido término) y básicamente es uno de ellos cuando viaja.

No se trata de un perfil nuevo de viajero. Lo que sucede es que antes no se detectaban. Se confundían con el visitante de otros barrios o conseguían pasar inadvertidos entre la gente local que ahora ha aprendido a reconocerlos mejor y sobre todo, hay muchos más.

Me parece interesante analizar ahora este tipo de turista por el boom que ha tenido el fenómeno hipster que ya está en todas partes. Me da la sensación de que la balanza ha cambiado mucho en estos años y ahora no me atrevería a decir donde hay más jóvenes si en la corriente general o en lo supuestamente alternativo.

En todo caso esto son sus rasgos:

Elección del destino del viaje

Para ese nuevo turista urbano, a la hora de elegir un destino, el factor cool es determinante. Tiene que tratarse de un lugar alternativo, que ofrezca ambiente bohemio, creativo y contra-cultural. Se trata de hacer los siguientes cálculos antes de tomar la decisión: ¿es Berlín o Williamsbourg todavía lo suficientemente cool o ya se ha pasado de moda?. En tal caso, ¿cual es el nuevo Berlín o el nuevo Williamsbourg?

El post turista evita las zonas turísticas de la ciudad y no tiene especial interés en ver los monumentos o las atracciones más solicitadas. En lugar de haciendo cola para entrar a alguno de aquellos es más probable verles en un mercadillo callejero, haciendo fotos de graffitis por zonas de extrarradio, visitando galerías de arte underground o en una tasca intentando captar el escurridizo ambiente de un barrio auténtico.

Experimentar el estilo de vida del lugar

La principal motivación para viajar del nuevo turista urbano es la de experimentar el estilo de vida de un lugar. Vivir verdaderas experiencias llenas de sentido para él o conseguir momentos memorables que dejen recuerdos personales es el objetivo principal de sus viajes y mucho más importante que cualquier producto o souvenir en forma de objeto material que llevarse de vuelta a casa.

Este objetivo requiere estancias más largas que la media de un turista en cada destino y para ello se echa mano de transporte y alojamiento low cost. Muchas veces del sofá de un amigo o conocido que además puede servir de guía de la ciudad es la mejor opción.

Participar y no solo observar.

No es suficiente con ver la ciudad desde un bus turístico o hacer una visita a un museo. El post-turista quiere vivir la ciudad tal y como es lo que implica tocar, saborear, participar de alguna forma y a ser posible, conectar con la gente del lugar. Para ello intentará estar al día de la agenda de ocio y cultura de esa ciudad y buscará algún concierto o evento donde pueda encontrar a los verdaderos residentes.

Menos guión y planificación.

La parte de planificación se simplifica al máximo y muchas decisiones se toman sobre la marcha.

Para buscar información y como último recurso se puede ojear una guía tipo Time Out o Lonely Planet aunque se prefiere hacer caso a los consejos de algún conocido en la ciudad o sencillamente preguntando a gente local.

El post turista tiene su móvil consigo y confía en él para hacer su labor de investigación sobre el terreno. Las opiniones de otros en Tripadvisor, Yelp o portales de contenido generado por otros usuarios son una buena fuente de información y, a la hora de hacer búsquedas, se utilizan expresiones como “Bares raros en ….” o “Restaurante underground en…”.

Más montaje y post producción

Compartir es tan importante como experimentar. Como ya hemos dicho, se buscan experiencias más espontáneas y menos guionizadas pero que van a estar más post-producidas y pasadas por la “sala de montaje”.

Instagram es precisamente eso: una herramienta de retoque inmediato que permite con sus filtros adaptar nuestras vivencias al estilo que queremos darle a nuestra narrativa. Las redes sociales se sofistican cada vez más para que podamos contar nuestra historia como nosotros queramos con todo tipo de apoyos multimedia a tiempo real.

Berlín, la capital europea del Post-turista

Berlín es una ciudad divertida, accesible y barata con un gran éxito turístico que se debe en gran parte a un tipo perfil de viajero diferente al de otras ciudades europeas como Roma o París. Muchos de los que van a Berlín son gente joven que combinan el viajar con el trabajo y se quedan varios meses en la ciudad.

El debate sobre los efectos que el post-turista esta teniendo en la ciudad ya lleva tiempo produciéndose entre los residentes más permanentes.

Aspectos como la subida de los alquileres en las zonas que más interesan a estos visitantes con signos preocupantes de gentrificación  o la proliferación de bares con personal que solo habla inglés, estan creando cierto malestar. La ciudad parece que está cambiando más rápido de lo que les gustaría a muchos.

Al observar el perfil del post-turista es interesante ver como la tecnología y la movilidad está cambiando la forma en la que concebimos el viaje difuminando las fronteras de trabajo y vacaciones o las de local y visitante, convirtiéndonos a todos un poco en turistas en muchas ocasiones.

¿Quien de vosotros no es ya un poco post-turista?. Yo si que me veo reflejado en algunos de sus rasgos (aunque no en todos). No suelo preocuparme mucho por la lista de visitas obligadas, sigo mi ruta particular y comparto con ellos la  curiosidad por lo que está pasando en la ciudad y las ganas de conectar.

Image: Jack Newton https://www.flickr.com/people/41401996@N00