La imagen turística internacional de Barcelona se deteriora. Automáticamente culpamos a la turismofobia y al independentismo, pero son explicaciones de consumo interno. Es cierto que la inestabilidad política ha ahuyentado momentáneamente a algunos turistas extranjeros. En particular, los congresos no consiguen cerrar fecha hasta que se despeje cualquier duda. A la larga sin embargo, el relato que afectará a la proyección internacional es el que fabriquen los mercados emisores. Por ahora, al evaluarnos como destino no siempre se fijan en esos dos fenómenos que nosotros tenemos tan presentes. Desde fuera han empezado más bien a ver a Barcelona como un ejemplo de lo que llaman overtourism (saturación turística) y de ausencia de gestión y gobernanza adecuadas.

El año pasado el presidente de la Organización Mundial de Turismo, la prensa especializada más prestigiosa o personas influyentes del mundo académico contribuyeron a difundir la idea de que lo que sucedía en Barcelona era un caso de mala gestión del turismo.

Menos tolerancia con la saturación turística

En 2018 ya tenemos algunas pistas de como nos ven desde uno de los principales mercados emisores. La mayor asociación de agencias de viaje británicas ABTA acaba de publicar sus tendencias para el nuevo año. El 2017 se considera un punto de inflexión en la percepción que tienen los turistas británicos de la masificación turística. Muchos de los que han participado en la encuesta de la ABTA no piensan repetir el país o la ciudad a la que viajaron para evitar la congestión. Es probable que aumente la demanda de destinos alternativos y disminuya la de los ya consolidados. 

¿A donde viajará el turismo británico en 2018?

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Van a viajar a otro país

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Van a elegir otra ciudad o resort

Barcelona aparece mencionada junto con Palma entre los destinos más saturados. Se hace una llamada a sus autoridades locales y nacionales para que colaboren con la industria en la gestión turística beneficiando a los residentes y turistas. También se sugieren algunas soluciones como las que ya mencionábamos en otro artículo para la masificación.

Además del informe de la ABTA, una publicación de tendencias como Conde Nast Traveler aconseja cambiar Barcelona por Lisboa. Mientras que Tourism Concern, una organización que defiende el turismo responsable con gran visibilidad en el Reino Unido, ha publicado un vídeo sobre el problema de la saturacíon turística en la ciudad. 

Las contradicciones de los mercados emisores

Los países emisores se están confeccionando una explicación hecha a medida de los fenómenos de saturación turística. Frecuentemente se refieren a ella como un problema de planificación más que uno turístico. Tienden a culpar a los gobiernos locales y a recomendarles que mejoren la planificación y regulación. La masificación de los destinos italianos, españoles o griegos es para ellos el resultado de años de instituciones políticas pasivas que se han abstenido de actuar para favorecer a intereses particulares.

En parte es cierto pero por otro lado, tiene delito que los mercados emisores responsabilicen a los destinos saturados de la masificación sin una buena dosis de autocrítica. Ellos son los verdaderos responsables de que que los flujos turísticos se concentren. Solo una pequeña parte del sector turístico internacional reconoce su responsabilidad en la conservación de los destinos que comercializa. El negacionismo y la desregulación han sido y todavía son el paradigma mayoritario. Habitualmente la industria combate con herramientas muy poderosas cualquier intento de regulación, mientras se queja de que no exista. De esta forma ha creado un loop de contradicciones consiguiendo un turismo global sin límites ni responsabilidades.

Cambiar el relato

A los destinos que acogen al turismo les interesa romper el círculo y cambiar ese relato señalando sus inconsistencias y tomando los mandos de la planificación y la gobernanza. Dedicarse a invocar constantemente a los propios fantasmas es una pérdida de tiempo. La manía de instrumentalizar la turismofobia y el independentismo para explicarlo todo no le va a ayudar a Barcelona a mejorar su imagen.

Antes de que el debate sobre el turismo pasara a un segundo plano desplazado por el verano de la turismofobia, el atentado terrorista de Las Ramblas y el otoño del procés, aquí ya se estaban dando pasos en una dirección interesante. En marzo se presentó el plan estratégico municipal Turismo 2020 preparado por el equipo del geógrafo Albert Arias. En él los asuntos de gobernanza y el retorno social de la actividad turística pasaban a primer plano. También se separaba el rol de promoción del de gestión de la actividad turística con la intención de dedicar más esfuerzos al segundo. Algunas publicaciones internacionales elogiaron un cambio de rumbo que refleja varias de las nuevas inquietudes del turismo actual.

El atractivo internacional del turismo responsable

Según el mismo informe que mencionábamos, el 2017 también ha sido el año en el que el turismo responsable ha emergido con fuerza entre el público inglés. Varios programas de conciencación con la conservación del entorno natural han sido los más vistos en su televisión el año pasado. En 2018 cada vez más viajeros británicos piden un turismo que no impacte negativamente en la gente local y su economía sino que la ayuden.

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Quieren saber que el turismo beneficia a la comunidad local

La agenda del turismo responsable como lo entiende la ABTA  también pone en el centro las ideas de gobernanza, gestión y retorno social. En muchas cosas coincide con el plan estratégico municipal Turismo 2020. Desarrollándolo, Barcelona tiene una oportunidad de dejar de ser un destino masificado. Convertirse en uno al que se le asocia con el turismo responsable y sostenible es la forma de recuperar prestigio internacional. 

Datos: ABTA Travel Trends Report 2018

Imagen: Cupido Disparando a Plutón. Dominio público en Wikimedia Commons