Resilencia del turismo

Los atentados contra objetivos turísticos en Cataluña han interrumpido la conversación sobre el turismo responsable y sostenible. Para la prensa nacional, Barcelona empezó el verano siendo el epicentro de la turismofobia. También la industria turística internacional se refería constantemente a la ciudad como uno de los ejemplos de la saturación turística (overtourism). Desgraciadamente, los debates acerca de los límites del turismo han pasado a segundo plano. Son las cuestiones relacionadas con su resilencia las que cobran ahora protagonismo.

La resilencia del turismo es su capacidad para adaptarse a cambios o para sobreponerse a shocks externos. A veces esos cambios son producidos por la propia actividad turística. Otras veces son causados por desastres naturales, guerras o terrorismo.

Se suele considerar al turismo como una actividad especialmente sensible a los episodios que provocan sensación de inseguridad para los que viajan. Sucesos de violencia o desastres naturales han sido y siguen siendo claves en el auge o el declive de focos turísticos globales.

El éxito de hoteles de lujo para la Jet-set en Torremolinos en los 60 tuvo que ver con un terremoto que destruyó los de Agadir en Marruecos. Igualmente ahora se dice que el norte del mediterráneo está recibiendo un turismo prestado de los destinos habituales del sur. Los turistas no han vuelto a Túnez o Egipto porque no los consideran seguros debido al terrorismo y la inestabilidad.

¿Se está haciendo el turismo más resistente?

Se ha publicado que los atentados de Barcelona y Cambrils no van a tener esos efectos negativos sobre el turismo. Al menos eso es lo que decían los primeros artículos dedicados al tema.

De momento hay datos de que las cancelaciones inmediatas han sido escasas. El programa de eventos y grandes congresos se mantiene como estaba previsto. También se sabe que ningún país ha recomendado a sus ciudadanos que eviten viajar a la zona.

Parece arriesgado atreverse a predecir que es lo que va a pasar con el turismo en las próximas temporadas. Aun así ya se está propagando la idea de que Barcelona en particular y los grandes destinos turísticos en general, se están volviendo más resilentes.

Según esta teoría la actuación de la policía y las autoridades en casos como el de Barcelona generan confianza en los futuros viajeros. La detención rápida de los terroristas y el hecho de que ninguno de los museos ni atracciones de la ciudad cerraran les tranquiliza.

En esta versión los que viajan estarían, desgraciadamente, acostumbrándose a la idea de que algo así puede pasar casi en cualquier lugar. Los terroristas buscan titulares y afectar negativamente a la economía. Lo estarían consiguiendo, pero cada vez menos. Todavía es pronto para saber que hay de real en este planteamiento o si nos estamos haciendo ilusiones.

Bunkerización de destinos

Mientras tanto, muchos destinos turísticos se han apresurado a aumentar la seguridad y la prevención. Italia por ejemplo, ha anunciado que está instalando barreras de protección en las zonas turísticas de algunas ciudades. 

La publicación especializada Hosteltur anunciaba a finales de 2016 una tendencia en los destinos turísticos: la bunkerización. Detectaron que tras el atentado de Berlín las áreas turísticas habían empezado a fortificarse. La táctica de atropellar personas que empezó en Niza, se acababa de repetir entonces en Berlín y reaparece en Barcelona.  Paralelamente han proliferado las medidas de bunkerización: aumentar la presencia policial, realizar controles aleatorios, colocar bolardos y maceteros …

No es difícil adivinar que a esta nueva tendencia no le va a faltar la polémica. Los  congresos han dicho que se quedan  en Barcelona, a cambio de más seguridad. Pero, ¿A cuenta de quien?. A todo el mundo no le va a gustar ver la ciudad llena de policía pagada con dinero público para favorecer al turismo. 

Sostenibilidad y resilencia

La resilencia del destino turístico no solo tiene que ver con la bunkerización o con la percepción de seguridad del viajero. Hay autores que relacionan el concepto  de resilencia con el de sostenibilidad. Solo los destinos turísticos sostenibles acabarían siendo resilentes.

En este contexto la resilencia es un concepto que propone que los beneficios del desarrollo turístico se utilicen para hacer el turismo más sostenible y más resistente. Un asunto que merece la pena incorporar a la discusión sobre la gestión responsable de los destinos turísticos. 

Vuelta a la normalidad

Como decíamos al principio, la interesante conversación pública activa antes del verano se ha interrumpido. Poco a poco es el momento de volver a la normalidad.

Algunos interpretarán ese regreso a la normalidad como la vuelta al “business as usual”. Recuperar el mismo número de visitantes y superarlo. Retomar cuanto antes el objetivo cuantitativo del crecimiento turístico. Lo que ha sucedido sería para ellos una razón para dejar de cuestionar al turismo.

Pero hay otra versión de la normalidad que es precisamente la de la recuperación del debate público sobre el turismo. ¿Que es lo que recibe y que es lo que aporta el turismo en realidad?. Antes del verano nos hacíamos esa pregunta. Probablemente se trataba de un articulo con un tono que ahora mismo no resulta apropiado. Aún así, sigue pendiente hacer una tasación seria de los impactos positivos y negativos del turismo. De las inversiones públicas que recibe y sus retornos a la sociedad.

Un verdadero signo de recuperación será volver a hablar de la responsabilidad de todos los implicados en la sostenibilidad del turismo. Se trata de que lo que ha sucedido no sirva para evitar el debate.