Viajar ha pasado de lujo ocasional a bien de consumo.

En 2016 se registraron 1,235 millones de llegadas de turistas internacionales en el mundo, un récord histórico. Se espera que la cifra siga aumentando año tras año. A este paso, no tardaremos mucho en alacanzar los 2.000 millones. La cuestión es: ¿Estamos preparados para un planeta con cerca de 2.000 millones de turistas?.

Capturado de Panorama OMT del Turismo Internacional. Edición 2017

El rodillo turístico

La potencia del rodillo del turismo contemporáneo está aumentando. Su capacidad para alterar paisajes naturales, ciudades o barrios se ha acelerado y los cambios son cada vez más profundos. Conforme aumenta su intensidad, también lo hace la preocupación de los residentes. La población local se va cansando y su opinión del turismo empeora. Se han alcanzado niveles desconocidos de sentimiento anti-túristico que se expresa en forma de protestas vecinales y brotes de turismofobia.

No pasa solo aquí. La rebelión contra el turismo se ha desatado en lugares dispersos por todo el mundo. Los destinos que decidan ignorarla y no tomen medidas para poner freno al rodillo turístico en su territorio, no podrán decir que no les habían avisado.

Admitiendo el problema

El turismo se suele considerar como algo bueno en si mismo. Se le relaciona automáticamente con apertura social y cultural y desarrollo económico. Ha tenido buena fama durante mucho tiempo. Pero la percepción optimista del turismo ha empeorado rápidamente en estos últimos años. Ahora se espera que deje de vender sus virtudes. Hemos empezado a pedirle que sea más honesto con lo que hace bien y lo que no.

Frente a esta nueva situación, no todos los implicados han reaccionando igual. Hemos visto a algunos líderes turísticos ponerse a la defensiva diciendo que los que se quejan de los excesos del turismo están equivocados. 

Pero hay otros que se están tomando en serio lo que dicen los residentes y los visitantes de las áreas más saturadas. Para ellos se trata de un feedback muy valioso para aprender a gestionar el turismo. Han empezado a admitir que hay un problema y a pensar con visión de futuro. 

Overtourism (saturación o masificación turística)

Académicos y profesionales del sector turístico han recuperado una expresión que apareció en Twitter hace cinco años #overtourism, para hablar de la saturación o masificación turística.

Es una forma de referirse a los lugares en donde los residentes o los visitantes piensan que hay demasiados turistas y que la calidad de vida de la zona o la calidad de la experiencia, tanto para los huéspedes como para la comunidad anfitriona, se ha deteriorado de forma inaceptable. Se trata de un concepto que pretende sacar lecciones de los excesos y encontrar herramientas de gestión local.

Cuestión de sostenibilidad y también de calidad

Esto supone un cambio de actitud en parte del sector turístico, que solía desentenderse del impacto negativo de su actividad en los destinos que comercializa. Ya no solo se trata de no acabar cargándose a su propia gallina de los huevos de oro a la larga. También hay en juego una cuestión de calidad. La saturación turística acaba afectando a la calidad de la experiencia que el turismo está ofreciendo a sus clientes.

En EEUU, overtourism es la palabra que ha elegido la Iniciativa Internacional del Turismo Sostenible de Harvard o la prestigiosa publicación especializada Skift para analizar los problemas de los destinos turísticos virales. El experto en turismo responsale inglés Harold Goodwing también la ha incorporado en sus publicaciones.

En nuestro país, el debate acerca de los límites del turismo se ha centrado en otro neologismo de moda: turismofobia. Hemos visto al ministro y los grandes empresarios del sector más preocupados por criticar a los que protestan, que de buscar soluciones para la masificación turística.

En el año oficial del turismo sostenible, los líderes turísticos de España, uno de los grandes destinos mundiales, al hablar de turismofobia -en lugar de pensar en las causas y soluciones de la saturación que denuncian los residentes-, han perdido una oportunidad para orientar el turismo hacia la calidad y la sostenibilidad.

La masificación turística se está estudiando para encontrar herramientas de gestión capaces de prevenirla y corregirla. Las causas que la han provocado se analizan en este artículo. En este otro se proponen algunas posibles soluciones.