En este artículo anterior sobre la turismo-fobia hablé del profesor Johannes Novy que ha estudiado, tanto el crecimiento desenfrenado que ha experimentado el turismo en Berlín en estos últimos 15 años ,como los movimientos ciudadanos de protesta contra el turismo que se han producido recientemente en varias ciudades.

Viviendo en una ciudad como Barcelona que ha experimentado un crecimiento parecido en las cifras del turismo y donde las protestas antiturismo han salido a la calle con fuerza este verano, inmediatamente, se despertó mi curiosidad y seguí tirando del hilo leyendo cosas sobre el tema.

En este post voy a hablar de varios estudios de académicos y algunos artículos de prensa recientes que tratan el turismo desde el punto de vista de la planificación urbana. En ellos se habla sobre todo de Berlín y otras ciudades alemanas como Hamburgo, que son muy distintas a Barcelona, pero las consideraciones que contienen sobre el turismo urbano y su futuro son realmente interesantes.

Culturización de la economía urbana y ciudad creativa

A principios de siglo hay académicos que llaman la atención sobre la culturización de la economía. Con la globalización algunos de los factores clave para el éxito en los mercados pierden el peso que tenían tradicionalmente. El precio del transporte se abarata, la tecnología y las comunicaciones son más accesibles, disminuyen las barreras del comercio…

Para que los productos, ciudades o lugares destaquen en un mundo cada vez más competitivo en el que los unos se parecen mucho a los otros, una de las pocas posibilidades que queda es buscar nuevos rasgos distintivos inyectando material simbólico y cultural. Las costumbres, historia y las características ambientales especiales son ahora factores claves de diferenciación.

Algunos autores destacan los aspectos negativos hablando de la mercantilización, o la apropiación de la cultura por parte de corporaciones privadas o instituciones públicas.

Pero hay otros que le dan la vuelta a estos argumentos y propagan las posibilidades de aprovechar todo ese material simbólico colectivo. El concepto de la ciudad creativa supuso un boom al que se apuntaron muchos alcaldes y urbanistas.
Parece ser que el alcalde de Hamburgo repartió entre su equipo el libro del economista Richard Florida “The Rise of the Creative Class, Cities and the Creative Class” como un texto de referencia para basar su planificación futura.

En esta literatura lo que se defiende es que el motor de la regeneración urbana y del desarrollo económico de las ciudades está en la “clase creativa” que está formada por profesionales del diseño, la cultura, artistas o estudiantes del mundo creativo.

Gentrificación en la ciudad creativa

La apertura de talleres artistas o de estudios de profesionales creativos suele ser la primara señal de que un barrio está empezando un proceso de gentrificación. Ellos buscan una combinación de rentas baratas y de algún tipo de condiciones o atractivos en la zona que favorezca que se desarrolle en ella un ambiente propicio para sus actividades.

El papel de la clase creativa como agente de gentrificación está bastante asumido y aceptado. Sin embargo, desde que tanto en lo público como en lo privado existe esa obsesión de desarrollar la ciudad creativa con todos esos beneficios que se le atribuyen, el cambio urbano parece menos espontáneo y más orquestado que antes.

Agendas de renovación urbana con discursos a favor de la ciudad creativa pueden esconder en el fondo criterios corporativos e intereses privados entre los que no faltan los inmobiliarios.

En ese artículo se habla de una alianza entre DJs organizadores de fiestas en Brooklyn y Manhatan con empresarios del sector inmobiliario. Unos descubren y revitalizan zonas industriales y los otros compran terrenos y edificios que prevén que van a revalorizarse.

Pero algo esa sucediendo en los movimientos sociales urbanos: en el estudio que me ha servido como base para este post se habla de como los pertenecientes al “núcleo súper creativo” (denominación de les da Florida en su libro) que supuestamente deberían ser los que promoviesen y apoyasen dichas agendas de cambio, se están revelando contra esas dinámicas y se han organizado para contestar a unas políticas de las que ya no quieren seguir formando parte.

El ciclo de vida de lo cool

La ciudad creativa tiene vocación de ser un centro de operaciones para proyectos innovadores y vanguardistas en todas las disciplinas. Una vez que una vibrante escena creativa se ha asentado en una zona de la ciudad, funciona como un foco que atrae talento de otros lugares.

El factor cool empieza a dispersar su efecto llamada. Los jóvenes creativos urbanos internacionales o Yukis, aprovechando que las condiciones laborales y productivas actuales facilitan la movilidad, eligen la ciudad para instalarse con sus negocios.

Ha comenzado el ciclo de vida de lo cool como se describe en este artículo sobre Berlín: la ciudad cool atrae a creadores y artistas hasta que un aumento de la gentrificación y el turismo en la zona hace que pierda esa cualidad. Es aquí cuando llega el momento de que otro barrio o ciudad se convierta en el “nuevo Berlín” o el “nuevo Williamsbourg”.

Pero en los tiempos en que la ciudad creativa esta bajo los focos de empresas e instituciones ese factor cool a muchos empieza a parecerles menos orgánico y más manufacturado.

Varias ciudades en EEUU y Europa han realizado campañas para promocionarse como un hub creativo y tienen en marcha proyectos para conseguirlo. La prensa esta encantada en colaborar obsesionada en detectar nuevas tendencias y anunciando el nacimiento de la nueva zona de moda en cualquier calle donde aparecen un par de tiendas o negocios.

la Ciudad creativa y el nuevo turismo

Las instituciones locales y las organizaciones de promoción turística introducen la ciudad creativa en su marketing que se vende como un destino creativo, joven y cosmopolita.

Las guías que se publican también destacan el atractivo de lo alternativo, bohemio, creativo o contracultural. Los eventos sociales o culturales se trasladan a esas zonas en busca de contagiarse de ese factor cool y lo amplifican.

En esta entrevista se dice que el éxito de Berlín se debe a un nuevo tipo de turista que en otro post anterior denominé como post-turista.

Pero ¿estropea o no este tipo de turismo?. No es necesariamente una fuerza destructiva pero puede causar problemas:

Primero los directos y evidentes con molestias para los vecinos o ruido nocturno. Pero también problemas más estructurales: temas de equidad por la distribución desigual de los costes y beneficios o gentrificación y aumento de los costes de vida que afectan a los que tienen menos.

Turismo si pero con condiciones

El turismo es una fuerza positiva: puede hacer grandes aportes al desarrollo económico de una zona. Es menos invasivo que otras industrias (aunque observado superficialmente pueda parecer lo contrario) y tiene más retorno y muchas más cosas que ofrecer que otras industrias. El turismo puede tener un papel importante en la conservación del patrimonio, participar como elemento dinamizador de la cultura o puedes ser un aliciente para dotar de determinados servicios a la ciudad.

Si embargo también tiene un lado oscuro que hay que conocer y que aprender a controlar.

El turismo no solo es un sector económico. Es un motor contemporáneo para el cambio urbano y esto debería ser reconocido y tratado políticamente. Esto significa ser conscientes de su importancia y su verdadero papel para detectar sus posibles impactos negativos y tenerlos en cuenta a la hora de hacer la planificación urbana.

Espacios de esperanza

La búsqueda de la diferenciación por medio el camino de la culturización de la economía del que estamos hablando entraña contradicciones.

La utilización de los rasgos locales como distintivo pueden hacerles perder su carácter auténtico y convertirlos en clichés en los que se inspiran productos sosos y sin interés . Además para conseguir y mantener ese toque único y vanguardista las administraciones o empresas tienen que apoyar a personas o proyectos que tienen sus propios objetivos que pueden ser antagónicos con los fines, declarados o no, de las agendas locales de reforma.

Residentes, turistas, administraciones o pequeños empresarios locales tienen intereses comunes en evitar que, por ejemplo, el turismo convierta al barrio en otro Notting Hill o Soho.

Las alianzas que pueden surgir entre ellos para preservar la ciudad son los espacios de esperanza de los que se habla en los documentos que he resumido aquí.