Últimamente están surgiendo algunos destinos turísticos emergentes que despiertan el interés con frescura y autenticidad.

Al mismo tiempo, los focos turísticos más establecidos buscan renovarse ofreciendo propuestas diferentes que gusten al viajero de hoy.

El turismo culinario es una forma de innovar y diferenciarse y una manifestación más del turismo experiencial que seguimos en este blog con atención.

Me gusta mucho como lo explicó el periodista Jason Clampet en este artículo sobre las tendencias globales del viaje en 2015 con una teoría sobre el reverso del efecto Bilbao que viene a decir lo siguiente:

Bilbao se puso en el mapa internacional con una exitosa agenda de renovación cuyo proyecto abanderado no hace falta ni nombrar por que todo el mundo conoce. Muchas otras ciudades han querido seguir sus pasos con más o menos éxito, aplicando la estrategia de construir una pieza de arquitectura icónica, anunciar “nosotros también tenemos un edificio de tal o cual arquitecto estrella” y cruzar los dedos en espera de visitantes.

Ahora existe la tendencia contraria: en lugar de decir “nosotros también tenemos lo que tienen los grandes destinos turísticos”, se trata de comunicar aquello que es genuino y auténtico que no podrás encontrar en ningún otro sitio. Lo de “nosotros tenemos un canal, luego somos como Venecia o Amsterdam” va perdiendo su valor a favor de “nosotros tenemos una arquitectura vernácula o una cocina peculiar, ven a descubrirla”. Un giro hacia lo auténtico y autóctono que a mi me interesa especialmente ya que estoy trabajando en un proyecto que va en esa dirección.

En este artículo me quiero detener a comentar acerca del caso de Nashville en Tenessee donde se están combinando tres de mis intereses favoritos: música, gastronomía y turismo de experiencias.

A Nashville se le conoce en EEUU como Music City por tener una larga tradición musical y una escena con mucha actividad, enraizada sobre todo en el country.

Es una ciudad a donde los músicos se acercan para tocar con sus bandas o a donde se trasladan para componer y vivir de su música. También los aficionados se pasan por allí a escucharles, a ver los museos como el Country Music Hall of Fame y el nuevo Museo de Johnny Cash que se ha abierto en 2013 o a comprar en tiendas de discos de las que han desaparecido en otros lugares como Grimey’s.

Por citar algunos de los grandes nombres de artistas clásicos relacionados con la Nashville: Dolly Parton se mudó a vivir allí en los años sesenta y Bob Dylan le dedicó el nombre y el sonido de un disco en el que sorprendió cantando con una voz diferente, que a mi me encanta: Nashville Skyline.

Pero también atrae a músicos contemporáneos como los Black Keys o Jack White que trasladó su discográfica Third Man Redords desde Detroit a Nashville donde han abierto un almacén con una tienda de discos, oficinas, estudio de fotos y sala de grabaciones con cabina analógica.

Third Man Recods Store en Nashville

Third Man Recods Store en Nashville

Es interesante como se está produciendo una relación de simbiosis entre la música y la gastronomía, haciendo despertar el interés por la ciudad entre los aficionados a la cocina.

Las revistas gastronómicas norteamericanas coinciden en prestar una atención desconocida hasta la fecha a lo que se está cociendo en Nashville: allí se pueden encontrar las mejores cafeterías, el pollo más picante o los restaurantes, nuevos o tradicionales, más apetitosos, según se puede leer en publicaciones como Squire o el New York times.

En encuestas recientes los restaurantes de la ciudad han pasado a ser el atractivo más valorado por muchos visitantes. Las referencias cruzadas entre gastronomía y música con un gran sentido de la sincronización han sido parte del éxito: la publicación Bon Appetite hablaba de la ciudad más cool y sabrosa del sur, mientras anunciaba el trailer de un nuevo documental sobre la historia de la música local.

También ha sido muy importante una buena sintonía entre diferentes sectores locales con ganas de apoyarse los unos a los otros y de colaborar: chefs, granjeros, destilerías, productores de cerveza etc

Los restaurantes se unieron en una asociación que fue en busca de colaboraciones con los que se dedican a la música a los que se le unió la DMO encargada de la promoción turística de la ciudad para ayudar a dar una cobertura nacional.

Una de los eventos destacados fue el patrocinio del festival Grub Crawl que organiza la publicación Bon Appetit que elige unas pocas ciudades al año para celebrarlo. En 2014 se eligió Nashville como una de ellas junto con Park City, Utah y Nueva York.

Se trata de un formato de banquete itinerante inspirado en los pub crawl (pero más civilizado y culturalmente inquieto que ese formato etílico). El festival dura todo un día durante el cual se visitan en grupo varios restaurantes con las cocinas más interesantes del momento en la localidad, probando la comida y recibiendo información extra sobre la cultura gastronómica del lugar por medio de varias interacciones con los que se dedican a ella. En Nashville, por ejemplo, los mismos chefs son los que han propuesto las playlist que se escuchan en los eventos.

Otro evento que ha surgido de esta alianza entre la música, la gastronomía y el turismo es el Festival de Vino y Comida de Music City que se celebra anualmente, con dos días de actividades en torno a la música y comida que se a unido a otros que ya existían antes como El Festival del Bacon y el Bourbon que se celebra en febrero o el Festival de Quesos Artesanos del Sur, en septiembre.

No faltan organizadores de rutas que giran en torno al mundo de la cerveza y tours como Walk Eat Nashville que diseñan con el cliente una ruta culinaria privada en grupo que incluye seis restaurantes y tiendas gastronómicas locales.

No se vosotros pero yo creo que cada vez hay mas gente que al viajar quiere salir de las grandes autopistas del turismo de masas y aventurarse por caminos menos transitados y mas de acuerdo con sus gustos personales.