Estos días se esta produciendo uno de los pequeños culebrones que afectan a las nuevas empresas tecnológicas a los que se les da cobertura en la prensa especializada.

Se trata de una polémica sobre Uber, una de las compañías más visibles del consumo colaborativo.

Lo comento en el blog como curiosidad  por que, en este momento, somos mucha gente los que tenemos el radar puesto en todo lo relacionado con la “Economía Colaborativa” buscando hacernos una opinión seria sobre el tema. Gracias a estas pequeñas polémicas que se salen en la prensa uno se puede hacer una idea de como son en persona los nuevos emprendedores de este tipo de negocios.

“Uber es una startup tecnológica radicada en San Francisco que esta innovando en la intersección entre el estilo de vida y la logística. Uber conecta a pasajeros con proveedores de transporte práctico, seguro y de confianza a varios precios y en varias ciudades del mundo”.

Este es el atractivo lenguaje con el que se presenta Uber en la base de datos especializada Crunchbase.

Pero, por lo que parece, esta aplicación móvil para transporte en la ciudad lleva tiempo perdiendo su encanto en varios episodios públicos en los que esta metiendo la pata y mostrando una cara menos amable.

Desde sus inicios la empresa se ha encontrado con una gran oposición y esta siendo mirada bajo la lupa por los reguladores de muchos sitios donde se ha implantado, cuando no ha sido directamente prohibida. En Madrid y Barcelona, sin ir más lejos, los taxistas han estado manifestándose pidiendo que se cierre.

Esto no ha impedido que haya obtenido financiación por más de 1.5 millones de dólares y que el mercado la valore en una cantidad astronómica que sobrepasa los 18 M.

Pero ahora a sus problemas con las normas locales hay que añadir que esta tomando fama de sexista, misógina y discriminatoria. A decir verdad muchas de sus decisiones y de las contestaciones que están dando sus directivos a la prensa parecen dictadas por un exceso de testosterona.

Todas las nuevas startups despiertan interés y tienen una gran cobertura por parte de una prensa digital especializada con publicaciones como: Techcrunch, Buzzfeed o Pando. Los periodistas prueban sus aplicaciones e innovaciones y cuentan sus experiencias, o los usuarios que han detectado algún fallo, se ponen en contacto con ellos para que se publiquen. Este escrutinio público es normal pero a los de Uber les ha hecho perder los papeles esta semana.

Lo que ha sucedido es que en París Uber hizo una campaña donde se leía ¿Quien dice que las mujeres no saben conducir? acompañada de fotos sexis de mujeres conductoras que fue tachada de sexista.

Sara, una periodista de Pando, escribió un artículo diciendo que había decidido borrar la aplicación de su móvil por que no estaba de acuerdo con la cultura que demostraba tener la empresa con cosas como esa.

Uno de los directivos de Uber sugirió que la compañía planeaba gastar un millón de dólares para contratar un equipo de personas que investigasen a los periodistas que hablaban mal sobre ellos y mirasen en sus vidas privadas. Lejos de parar a la prensa, esto esto ha aumentado el interés por ella y la vigilancia de la compañía por parte de los periodistas.

La celebrity Aston kutcher justificó ese posible seguimiento a los periodistas en un tuit por el que acabó pidiendo disculpas debido a todas las críticas que le llovieron, alguna de las cuales recordándole que él es parte interesada ya que es conocido que es uno de los inversores de Uber.

Su fundador y CEO Travis Kalanick esta adquiriendo fama de bocazas y algunos periodistas han empezado a comentar acerca de su fanfarronería.

En este otro artículo se dice que Kalanick ha conseguido escandalizar a una audiencia de directivos de Goldman Sachs, que no tienen fama de hermanitas de la caridad precisamente, al comparar la resistencia que Uber esta teniendo que ofrecer ante sus críticos con la de los manifestantes de Ferguson.

Uber tambien está siendo criticada por la utilización que está haciendo de los datos que tiene de sus usuarios y por falta de claridad   y de ética al tratar dichos datos en algunas ocasiones.

No solo la prensa tecnológica online se ha hecho eco de como se está comportando Uber. También The Guardian  se pregunta si la cultura de esta empresa no esta totalmente corrompida de princio a fin e este artículo.

Una de las cualidades que más parece valorarse en estos nuevos negocios es su capacidad “disruptiva” pero si esta se combina  con la agresividad y las malas formas, dejará de ser una ventaja para convertirse en un grave inconveniente para ellos si la oposición que encuentran se endurece y van perdiendo el apoyo de la gente.