Primera audiencia ciudadana sobre el turismo en Barcelona

Espero que a nadie le siente mal esta frivolidad pero el día de la primera audiencia ciudadana sobre el turismo me presenté en la biblioteca de la Plaza Leseps un rato antes para ver el ambientillo. Sabía que no iba a poder entrar por que se esperaba mucha más gente que plazas disponibles, así que me compré la merienda y me la comí mientras paseaba por allí viendo las pancartas, sacando unas fotos (que podéis ver aquí para haceros una idea) y poniéndome un rato a la cola.

Como espectador, en todo lo que ha rodeado a los preparativos y la audiencia en si no he podido evitar tener un poco la sensación de estar viendo un show. 

En efecto, el evento parecía estar algo teatralizado con cada cual en su papel: el del megáfono, los abolicionistas, las vecinas y vecinos, los disciplinados anfitriones de Airbnb o los profesionales del sector de apartamentos.

Escuché al representante de la Federación de Vecinos de Barcelona diciendo en una entrevista que había dejado de creer en este tipo de formato para canalizar las discusiones turísticas.  En ellos se tiende a escenificar una confrontación un poco forzada. Aparecen bandos a favor o en contra que enfrentan a los ciudadanos como si fuese un partido de fútbol.

Turismo en serio

Probablemente tiene razón. Quizás hay algo menos llamativo pero más interesante que está pasando ahora en Barcelona. Comienzan a percibirse señales de que el turismo se está tomando más en serio. Ya no solo se ve como un motor positivo de desarrollo. También se reconoce cada vez más como una fuente de cambios y problemas que no se desean y que hay que corregir y vigilar.

El turismo no solo debe de formar parte del marketing de la ciudad, sino también de la planificación urbana que ponga un poco de orden en sus efectos negativos sobre la ciudadanía.

Hasta hace bien poco las funciones de las instituciones y organizaciones turísticas eran básicamente de promoción internacional del destino para atraer visitantes. El crecimiento turístico ha puesto ahora en evidencia que, además de la captación de turistas, hace falta poner en marcha instrumentos de gestión que ayuden a su encaje en la dinámica diaria de la ciudad.

En Barcelona se ha declarado públicamente la intención del ayuntamiento de “abrir un proceso de búsqueda y de diálogo que aglutine representantes de los ámbitos turístico, político,  económico, social y académico de la ciudad para identificar las tendencias de la actividad turística en Barcelona y definir las bases del futuro desarrollo”.

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Pacto Local para la Promoción de un Turismo Sostenible y Responsable en Barcelona

Liderado por una comisaria que es la Dra. Maria Abellanet, proveniente del mundo académico asociado al turismo, el pacto está formado por actores implicados de alguna forma en el desarrollo del turismo en la ciudad.

Los integrantes del pacto son:

  • Ayuntamiento de Barcelona
  • Turismo de Barcelona
  • Dirección General de Turisme
  • Diputación de Barcelona
  • Entidades de la indústria turística: GHB, APARTUR, ACATUR, ACAVE, GEBTA
  • Institucions empresariales: Cámara de comercio, Consejo de Gremios, Fomento de trabajo, PIMEC, Fundación Barcelona Comercio, Barcelona Oberta
  • Consejo de Ciudad
  • Federación de Asociaciones de Vecinos y Vecinas de Barcelona (FAVB)
  • Sindicatos (UGT, CC.OO.)
  • Puerto y Aeropuerto de Barcelona
  • Guías turísticos
  • Fira de Barcelona
  • Grupos políticos
  • Representantes del mundo de la cultura y el deporte
  • Expertos i académicos
  • Otras entidades vinculadas al sector

En él se estudiarán los retos para el futuro del modelo de turismo de la ciudad como la desconcentración del volumen de visitantes en el centro y cerca de las principales atracciones turísticas o cuestiones de civismo para turistas y gente local. Se buscará marcar caminos para conseguir un turismo más responsable.

El calendario se divide en tres convocatorias. En la segunda se repartieron los grupos de trabajo para fijar cuales son los retos del turismo en la ciudad. La tercera en marzo debe de concretar propuestas y plasmarlas en un documento que debería estar a punto de publicarse.

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Frente al descontento, diálogo y pacto

Las manifestaciones ciudadanas de descontento son un aviso que parte del sector turístico se empieza a tomar en serio.  Me parece  importante que existan también cauces sosegados que pongan en contacto a unos y otros y el Pacto es un instrumento que va en ese camino.

Ya hice referencia al concepto “espacios de esperanza” que manejan algunos urbanistas. Por encima de agendas corporativas y especulativas, el interés de ciudadanos, instituciones, negocios y profesionales de una ciudad, incluidos los turísticos, coincide. A todos les conviene evitar su banalización intentado que continúe siendo un lugar vivible, visitable y disfrutable por todos.

Barcelona ha sido un caso de éxito digno de estudio en cuanto a la promoción turística. Yo creo que también puede serlo en la planificación y  en la gestión.